
Ha pasado que algunas personas me han preguntado por qué leo tanto, entonces me lo he preguntado a mi misma un par de veces, hasta llegar a lo que creo una respuesta sincera.
Me encanta el carácter virtual de la literatura (los que sepan los términos correctos, siéntanse libre de corregirlos).Me gusta que las cosas no tengan lugar geográfico determinado, pasan en algún pueblo que existe sólo en el libro y para el libro. No tiene relevancia en otro contexto y cuando cierro la tapa del libro, congelo una historia que me espera hasta que la retome.
La configuración de mundo me atrae. Ver como las cosas funcionan de otra manera -o quizás de la misma- que el mundo real me fascina. Adoro Cortázar y sus Cronopios; García Márquez y sus coroneles olvidados y sus poblados a los cuales les quitaron el mar por la deuda externa; a Skármeta y sus marginalidad; a Serrano y su mundo feminista y personajes generales.
Me gusta que un libro me patee con un dato, hecho o frase para luego comprenderla y recordarme que no todo es como lo vemos. Aunque admito que hay algunos autores que simplemente me han hecho dejar la lectura a medias porque no crearon algo nuevo, sino que insertaron hechos maravillosos que asquean por lo irreal e incomprensible.
Por lo pronto, seguiré leyendo todo lo que tenga a mano, porque escapar de donde estoy y entrar en la literatura es lo que más me divierte.
Me encanta el carácter virtual de la literatura (los que sepan los términos correctos, siéntanse libre de corregirlos).Me gusta que las cosas no tengan lugar geográfico determinado, pasan en algún pueblo que existe sólo en el libro y para el libro. No tiene relevancia en otro contexto y cuando cierro la tapa del libro, congelo una historia que me espera hasta que la retome.
La configuración de mundo me atrae. Ver como las cosas funcionan de otra manera -o quizás de la misma- que el mundo real me fascina. Adoro Cortázar y sus Cronopios; García Márquez y sus coroneles olvidados y sus poblados a los cuales les quitaron el mar por la deuda externa; a Skármeta y sus marginalidad; a Serrano y su mundo feminista y personajes generales.
Me gusta que un libro me patee con un dato, hecho o frase para luego comprenderla y recordarme que no todo es como lo vemos. Aunque admito que hay algunos autores que simplemente me han hecho dejar la lectura a medias porque no crearon algo nuevo, sino que insertaron hechos maravillosos que asquean por lo irreal e incomprensible.
Por lo pronto, seguiré leyendo todo lo que tenga a mano, porque escapar de donde estoy y entrar en la literatura es lo que más me divierte.



