
No sé el porqué, pero siempre he creído que (o mi mente funciona pensando que) uno empieza a crecer realmente cuando logras establecerte sin tu familia o las personas que te han levantado tantas veces.
Como que confío más en el sistema norteamericana de la universidad: sales de colegio y te vas de la casa; te las arreglas tú.
Tienes que volar definitivamente del nido. No me parece muy sano el quedarse en la casa de tus papás hasta los 25, mudarse dentro de la misma ciudad y seguir siendo dependiente. Para mí esa es la palabra clave: dependencia.
Me considero bastante independiente (psicológica, no económicamente) y tengo ganas de probarme hasta cuánto soy capaz de valerme por mí misma, lejos, sin la posibilidad de pedir ayuda.
Se relaciona harto con el post anterior, de ahí que dos de mis sueños sean vivir en una realidad totalmente distinta y el otro es una mera herramienta. Varias veces me he preguntado si es normal esta forma de ver las cosas, pero mis cuestionamientos terminan al instante, porque para mí es suficiente que sea mi manera de ver la madurez.
Ya veremos cómo logro salir de esto. Y escapar.















